El trastorno por atracón es el trastorno de la conducta alimentaria más frecuente y, paradójicamente, uno de los menos visibilizados. Se estima que afecta aproximadamente al 1–3% de la población, con mayor prevalencia en mujeres.
Pero más allá de los números, hay algo que se repite en consulta:
culpa, vergüenza, pérdida de control y una historia larga de dietas estrictas.
Como nutricionistas, nuestro papel no es reforzar la restricción ni centrarnos en el peso. Es acompañar el proceso de recuperación conductual, nutricional y emocional.
¿Qué es el trastorno por atracón?
Según los criterios diagnósticos del DSM-5, el trastorno por atracón se caracteriza por:
- Ingesta de una cantidad de comida significativamente mayor de lo habitual en un corto periodo de tiempo.
- Sensación de pérdida de control durante el episodio.
Además, suelen estar presentes al menos tres de estas características:
- Comer hasta sentirse incómodamente lleno.
- Comer sin hambre física.
- Comer más rápido de lo habitual.
- Comer en soledad por vergüenza.
- Sentimientos intensos de culpa o tristeza después.
Para que exista diagnóstico, los episodios deben repetirse al menos una vez por semana durante 3 meses y generar malestar significativo.
Factores de riesgo: no es solo “falta de fuerza de voluntad”
El atracón no aparece por debilidad. Suele estar sostenido por múltiples factores:
Factores personales
- Desregulación emocional.
- Síntomas depresivos.
- Impulsividad.
- Perfeccionismo.
- Baja autoestima.
- Historia de dietas restrictivas.
Factores socioculturales
- Presión estética.
- Discriminación o bullying.
- Cultura de dieta.
- Falta de redes de apoyo.
Factores familiares
- Historia familiar de TCA.
- Experiencias de privación en la infancia.
- Conflictos familiares o trauma.
En Havitual trabajamos desde la base de que el atracón es un síntoma, no el problema en sí.
No todos los atracones son iguales: dos perfiles clínicos
Aunque no es una clasificación oficial, en consulta podemos observar dos grandes perfiles:
Atracón con desnutrición objetiva
Suele aparecer tras periodos prolongados de restricción energética.
El atracón actúa como mecanismo biológico de defensa frente a la desnutrición.
En estos casos pueden existir:
- Déficits nutricionales.
- Amenorrea.
- Osteopenia/osteoporosis.
- Anemias.
Aquí el cuerpo está intentando sobrevivir.
Atracón sin desnutrición objetiva
No existe una restricción calórica extrema previa, pero puede haber:
- Mala calidad dietética.
- Sistema de recompensa hiperreactivo.
- Uso de la comida como regulación emocional.
En ambos casos la culpa y el deseo inmediato de “compensar” suelen cronificar el problema.
Claves del tratamiento nutricional
Hay algo fundamental que siempre repito:
La prioridad no es perder peso.
La prioridad es que cesen los atracones.
Principios comunes en ambos perfiles
- Supervisión psicológica siempre.
- No pesar al paciente.
- Los registros no son para juzgar.
- El foco está en la conducta, no en el número de la báscula.
- La terapia cognitivo-conductual es clave para romper el hábito.
En caso de desnutrición objetiva
El trabajo consiste en:
- Detectar déficits mediante analíticas.
- Introducir cambios progresivos, no bruscos.
- Normalizar que pueden aparecer atracones al inicio del proceso.
- Reforzar que el peso al que el cuerpo se estabiliza cuando está nutrido es el que le corresponde.
A medida que el estado nutricional mejora, la frecuencia e intensidad de los atracones suele disminuir.
En caso de no existir desnutrición
El enfoque cambia ligeramente:
- Mejorar calidad nutricional (más proteína, fibra, vegetales).
- Quitar la mentalidad de “mañana empiezo dieta”.
- Dar permiso para comer.
- Desmontar la idea de que solo una dieta cetogénica o extremadamente baja en carbohidratos dará saciedad.
- Mostrar que se puede comer saludable y disfrutar.
El permiso reduce la urgencia.
Herramientas prácticas que utilizamos en consulta
Reconectar con hambre y saciedad
Muchos pacientes solo reconocen:
- Hambre extrema.
- Plenitud incómoda.
Trabajamos en:
- Evitar llegar a hambre 5/5.
- Introducir snacks preventivos si es necesario.
- Ajustar cantidades buscando bienestar postprandial, no reducción calórica.
El objetivo no es comer menos, sino comer mejor para el cuerpo.
Romper el pensamiento de “es mi última oportunidad”
Cuando alguien piensa que no volverá a comer eso en mucho tiempo, tiende a excederse.
Propuesta terapéutica:
- “Puedes volver a comer esto mañana.”
- Buscar saciedad respetada, no sobreingesta.
El permiso reduce la compulsión.
Conciencia antes de actuar
Preguntas útiles en momentos de impulso:
- ¿Estoy comprando esto porque realmente lo quiero o porque quiero detonar el atracón?
- ¿Necesito llevar dinero o estoy creando la oportunidad?
- ¿Soy consciente de que esto no activará el episodio?
Se trabaja siempre de la mano con psicología.
Comer más despacio (de forma realista)
No buscamos pasar de 2 a 20 minutos.
Pequeños pasos:
- Soltar el tenedor entre bocados.
- No empujar con agua.
- Pausar a mitad del plato.
Y algo importante:
introducir gratitud y presencia, no culpa.
¿Se puede salir del trastorno por atracón?
Sí.
Pero no desde:
- Más control.
- Más dieta.
- Más restricción.
- Más miedo al peso.
Se sale desde:
- Regulación emocional.
- Seguridad alimentaria.
- Permiso.
- Psicoterapia.
- Educación nutricional basada en evidencia.
- Trabajo de identidad fuera del cuerpo.
En Havitual entendemos que el atracón no es un problema de disciplina, sino un intento de regulación que necesita ser comprendido y tratado con respeto.
Si te has sentido identificado/a o crees que tu relación con la comida necesita un enfoque diferente, profesional y libre de juicios, puedes escribirme.
La recuperación no empieza cuando controlas la comida.
Empieza cuando dejas de luchar contra ella.
“Artículo redactado por Esther Torres, nutricionista especializada en salud digestiva, eje intestino-cerebro y conducta alimentaria.”



